El Síndrome de Déficit Atencional (SDA) afecta al 3-5% de los niños. Se presenta desde los 3 años de edad caracterizándose por falta de atención, impulsividad, intolerancia a la frustración y frecuentemente hiperactividad y trastornos del aprendizaje. Comorbilidades frecuentes del cuadro son: ansiedad, agresividad, alteraciones del comportamiento y desadaptación social. Según sean los síntomas predominantes, el Manual Diagnóstico Estadístico de Enfermedades Mentales, DSM-IV, distingue tres subtipos de SDA: el hiperactivo-impulsivo predominante, el inatento predominante y el tipo combinado.El segundo problema es de orden terapéutico. Desde hace años las alternativas de tratamiento del SDA han estado confinadas al uso de psicoestimulantes como el metilfenidato, la dextro-anfetamina y la pemolina. Por sus favorables efectos en la reducción de los síntomas y manifestaciones del SDA son los medicamentos de primera línea en su tratamiento.
Sin embargo, poseen importantes restricciones, a saber: su empleo en régimen de sustancias con receta retenida de estupefacientes y el mal uso y abuso observado en niños y adultos. La farmacodependencia puede ser severa en casos de abuso crónico y en pacientes emocionalmente inestables. El abuso o dependencia a cocaína registrado en individuos con antecedentes de tratamiento crónico con metilfenidato ha sugerido un rol del SDA y su tratamiento en el desarrollo de abuso de fármacos y de farmacodependencia hecho que no ha sido comprobado.
